CON ESPÍRITU DE CAMPEONA ALEJANDRA VALENCIA HA SABIDO ENFRENTAR LA CONTINGENCIA SANITARIA

Desde la perspectiva de una seleccionada nacional olímpica, Alejandra Valencia tenía contemplado que el 2020 sería diferente, pero nunca imaginó la manera en la que le daría un giro inesperado a sus planes, tanto en el ámbito deportivo como en el personal.

Y es que la arquera sonorense se preparaba para su participación en los Juegos Olímpicos Tokio 2020, los cuales debido a la contingencia de Coronavirus fueron pospuestos para el año entrante, ocasionando una serie de situaciones jamás pensadas.

Hoy, a diez meses de aparecer el COVID-19 en el estado, la dos veces olímpica reflexiona sobre lo duro, pero a la vez aleccionador, que ha sido el coexistir con la inesperada pandemia.

“Creo que el 2020 pasará a la historia como un año pausado y el cual nadie podrá poner en sus currículums, fueron varias afectaciones, pero obvio, el tema principal en lo deportivo, y que aquejó a miles de atletas, contándome a mí, fue el aplazamiento de los Juegos Olímpicos”, dijo la hermosillense con experiencia en Londres 2012 y Río 2016.

“El inicio de la pandemia fue muy incierto, no sabíamos la situación a seguir de los eventos en puerta, incluyendo los Juegos Olímpico; después, al momento del anuncio del cambio para el 2021 de los Juegos Olímpicos de Tokio, hubo un poco más de calma, pero eso indicaba el volver a empezar, no de cero, aunque sí bajo un nuevo esquema”, expresó la deportista en entrevista telefónica.

Cabe resaltar que hasta el momento, Alejandra es la única arquera azteca con la plaza asegurada hacia los Juegos Olímpicos de Japón, ya que en enero pasado aseguró el pasaje en el control interno nacional de la rama femenil ordenado por la Federación Mexicana de Tiro con Arco.

La sonorense dejó claro porqué ella misma le había dado el boleto olímpico a México luego de conseguirlo en el Campeonato Mundial de Tiro con Arco celebrado en el verano (junio) del 2019 en Holanda.

Valencia Trujillo, quien ha pasado todo el confinamiento en una casa familiar ubicada fuera del casco urbano, en el Real del Alamito, no sólo tuvo que modificar sus entrenamientos sino la manera de vivir el día a día.

“Fue muy difícil adaptarnos, sobre todo porque los entrenamientos los hago sola, aquí en el campo abierto; de inicio, lo veía divertido pues soy una persona a la que le gusta estar así, sin embargo, con el paso del tiempo, se hizo tedioso. Hacen falta las pláticas con los demás, la interacción”, explicó entre risas.

Dijo que ha sabido adaptarse pues en ocasiones entrena de manera virtual, “de hecho continuamos la preparación bajo ese proceso el cual nos ha servido para enfrentar eventos tales como la Serie Mundial Bajo Techo Online de la Federación Internacional de Arquería y que terminará en febrero”.

Contar con tanto tiempo libre en medio de la pandemia, ha tenido también su lado positivo, confesó, ya que pudo realizar algunos hobbies que le hubieran sido imposibles de concretar por el poco espacio para cumplir algunas de sus aficiones debido a los múltiples compromisos escolares (estudia diseño gráfico en la Universidad de Sonora) y deportivos.

“Tenía varias cosas pendientes que he podido llevar a cabo, como construir una huerta, pintar acuarelas, tocar más tiempo el violín, leer mucho, dedicarle tiempo a mis perros, criar a un grupo de pollitos, cuidar a varias gallinas y un gallo, así como a algunos guajolotes”, aclaró motivada.

Al inicio de 2021, la arquera olímpica pide, primero, por la terminación de la situación alarmante de salud por la que se atraviesa en el país y en el mundo, sobre cualquier compromiso deportivo, inclusive los Juegos Olímpicos.

“Lo principal es sobrellevar esto, y ya después, cuando baje pensaré en las próximas competencias pues la salud está por encima de todo, cada uno de nosotros debemos poner nuestro granito de arena, ser ciudadanos responsables para la pronta recuperación de lo habitual”, comentó la atleta de 26 años de edad.

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