El aroma a leña de mezquite y masa recién cocida se mezcla con el calor en el puesto de María, donde las tortillas sobaqueras, siguen conquistando paladares a pesar de las altas temperaturas.
Desde hace más de 20 años, María de los Ángeles Soto, trabaja sobre la calle Álvaro Obregón, en el corazón de Cócorit, ofreciendo no solo tortillas hechas a mano, sino una experiencia que transporta a la cocina tradicional yaqui. Aprendió el oficio desde muy joven y, aunque julio y agosto son los meses más sofocantes, nunca ha dejado el comal.
“Me dedico a hacer tacos de tortillas grandes, de los burros grandes, empecé chamaca porque más antes los padres eran muy exigentes, nos ponían a hacer tortillas, tenía que hacer tortillas para ir al baile, y así viendo a mi mamá aprendí”
“ahorita por el calor la gente no quiere hacer tortillas, es muy pesado hacerlas, pero pues sudas y ganas”
A su mesa llegan clientes de distintos puntos de la ciudad, comunidades cercanas e incluso de otros estados, en busca de un desayuno auténtico. Además de las tortillas, ofrece café tostado a la leña, que ella misma prepara con paciencia y dedicación.
“Vienen nada más a desayunar por eso aunque haga frio o calor yo trabajo, mucha gente solo viene a eso, de Sinaloa, Navojoa, de aquí de los pueblos, Quetchehueca, Pueblo Yaqui,
Entre sus platillos más solicitados están la carne con nopales, guisos que empieza a cocinar al amanecer, llenando de aroma el barrio y de sabor cada bocado.
En Cócorit, el calor puede ser implacable, pero el sabor de las tortillas de María es una razón suficiente para quedarse un rato más.
“Lo que más vienen buscando es el chicharrón y la deshebrada con papas y el nopal, los invito a que lleguen a Cócorit a desayunar conmigo”
Para Éxodo radio, Columba Chávez
