En el corazón del MerCajeme, un rincón resplandece con el brillo discreto del fuego. Ahí trabaja Don Manuel Hernández, artesano de 62 años originario de Ciudad Obregón, quien desde hace más de cuatro décadas mantiene vivo el arte del pirograbado en vaqueta.
Su técnica es sencilla a la vista, pero requiere paciencia y destreza: con el calor transforma la piel curtida en pequeñas obras de arte. Desde llaveros hasta mini tambores, cada pieza lleva impreso un toque personal, casi siempre inspirado en la cultura yaqui, donde el danzante del venado se convierte en protagonista recurrente.
“en esto llevo como unos 40 años” “todos los días dibujo”
“Lo que es referente a la tribu yaqui me enfoco más a eso, a la gente le gusta conocer la cultura porque el yaqui está reconocido en todas las partes del mundo, hay que darle difusión”
Las manos de Don Manuel no solo graban figuras, también conservan historias. Sus piezas, muchas veces hechas al gusto del cliente, encuentran destino en distintos puntos de México, llevando consigo un fragmento de la identidad sonorense.
El artesano reconoce que no todo ha sido fácil, pues la vaqueta y las bajas ventas golpean su negocio.
“si está un poco cara la vaqueta si aumentó aunque si da, porque yo lo fabrico yo lo hago”
“ahorita está flojo, para nosotros agosto y septiembre y octubre son bajos, pero ahí viene noviembre, Diciembre que llega ya el turismo tanto del sur como del norte”
Frente al avance de las máquinas, Don Manuel se mantiene firme. Su oficio, aprendido hace más de 40 años, sigue teniendo un valor especial para quienes visitan el mercado y buscan un recuerdo con esencia propia.
“en la artesanía no entra porque no hay nada igual, yo le digo al cliente te hago un danzante o si hago dos, van a parecerse pero no van a ser iguales, cuando es en una maquina con serie o lo que quieras van a salir igualitos, pero esto es lo que le da valor a mi trabajo”
Con cada línea marcada por el fuego, este obregonense se asegura de que la tradición no se pierda. En su pequeño taller, más que souvenirs, crea memoria, cultura y arraigo, piezas que cuentan la historia de una etnia y de un hombre que decidió no abandonar su arte.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
