BALVANEDA, GUARDIANA DE LAS TRADICIONES MAYO EN ETCHOJOA

En el municipio de Etchojoa, Balvaneda Borbón, de 54 años, es reconocida como alahuasim mayor en la Iglesia del Espíritu Santo, una labor que ha desempeñado con orgullo desde hace décadas.

Cuenta que fue su abuela quien la acercó a las tradiciones de la etnia mayo cuando apenas tenía cinco años, enseñándole el valor de los ritos ceremoniales y el respeto por las costumbres que han pasado de generación en generación.

“Mis abuelos y mis padres fueron fiesteros, siempre estuvieron al servicio de la iglesia indígena, y yo sigo ese camino”, comparte Balvaneda,.

Sin embargo, lamenta que cada vez sean menos los jóvenes interesados en participar en las ceremonias tradicionales.

“Las tradiciones se están apagando, ya no hay tanto interés por mantenerlas vivas”, expresa con nostalgia.

Para contrarrestar esta situación, cada 4 de octubre organizan un rito especial en el que se acerca a los niños por primera vez a la etnia mayo. Durante la ceremonia, los pequeños reciben su primer plato de wakabaki, un poco de atole de harina y otros alimentos típicos que simbolizan su inicio en la vida ceremonial.

Balvaneda dice sentirse orgullosa de portar con respeto los símbolos de su cultura y de inculcar en sus nietos el amor por sus raíces.

“Mientras haya alguien que enseñe y alguien que quiera aprender, nuestras tradiciones no van a morir”, afirma.

Desde su papel en la iglesia, Balvaneda mantiene viva una historia que forma parte de la identidad de Etchojoa y de todo el pueblo mayo.