El color y la esperanza vuelven a florecer en los campos de Cajeme. Después de un año en silencio por la falta de agua, la emblemática flor mano pantera o flor de terciopelo ha regresado para llenar de vida el paisaje que conduce al Panteón del Carmen, justo a tiempo para el Día de Muertos.
Entre los surcos de la calzada Francisco Villanueva, los tonos verdes comienzan a transformarse en destellos intensos. Ahí trabaja Paulo Álvarez Guerrero, agricultor cajemense que desde hace tres décadas siembra con orgullo esta flor que se ha vuelto parte del alma del sur de Sonora.
“el recurso que más nos ha faltado es el agua, lo demás lo podemos conseguir pero cuando no hay agua no podemos hacer nada porque dependemos 10% de que llueva y ya los últimos años ha estado muy escaso”
“no pude establecer el año pasado por lo que usted menciona porque la sequía que se nos ha presentado los últimos años pues es realmente algo que no habíamos visto”
La flor, que alcanzará su madurez total a finales de octubre, será la protagonista en los altares y tumbas del Panteón del Carmen, donde cientos de familias la colocan como símbolo de amor y memoria.
En el sur de Sonora, la mano pantera representa lo mismo que el cempasúchil en el centro del país: tradición, color y sentimiento. Su regreso no solo embellece los campos, también revive una costumbre que parecía marchitarse con la sequía.
“Afortunadamente septiembre vino a salvarnos de otro año sin siembras en el valle porque las aportaciones de las presas en el mes de septiembre son superiores a las que hubo en los primeros 8 meses de todo el año, aumentó la captación y no alcanza para el 100% pero si tenemos agua para una parte de la superficie del valle”
Aunque el año pasado “la vieron negra”, como dice Paulo, hoy el panorama es alentador. Entre risas y esperanza, los agricultores confían en superar la producción de temporadas pasadas y llenar nuevamente de color los caminos que conducen al recuerdo.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
