CON MEZQUITES Y CEIBAS, JESÚS RAFAEL PACHECO BUSCA MANTENER VERDES LOS PASEOS CAMPESTRES

Bajo el calor de la tarde, un carro avanza lento por los paseos campestres rumbo a la presa Oviáchic. En la cajuela, no hay equipaje ni herramientas, sino decenas de pequeños árboles —mezquites, ceibas y otras especies— listos para echar raíces.

Al volante va Jesús Rafael Pacheco, de 44 años, originario de Hornos. A su lado, su hijo y su sobrino Chente, de apenas siete años. No van de paseo, van de misión: reforestar los caminos y mantener los paseos verdes.

“Pues andamos poniendo arbolitos porque se han ido acabando y por la falta de agua se han ido secando y ahora nos damos a la tarea de poner árboles nuevos, mezquites, álamos, Sauz, para que no se vayan acabando hay muchos árboles que se han caído, y pues para irlos reponiendo para que no se acaben”

Su esfuerzo es totalmente personal: reproduce y transporta los árboles él mismo, convencido de que cada planta sembrada cuenta.

“Pues a todos nos gusta venir a un lugar y tener un árbol, una sombra, un pedacito agradable”

Cada cierto tiempo, su carro se convierte en un vivero rodante. Recorre el camino hacia la presa y busca espacios de tierra dispuestos a recibir nuevas raíces.

Pero no siempre todo sale como espera: lamenta que algunas personas dañen o se roben los árboles, o incluso los dejen tirados.

“Hemos puesto árboles como aquella ceiba a veces la misma gente los arranca por ejemplo este arbolito a ver, anda peligrando de que no llegue gente y se lo lleve” “les pedimos de favor que los cuiden, son para ellos mismos, y si pueden traigan un árbol también y así nos apoyan con eso”

Para Jesús, cada árbol plantado no solo mejora el entorno, sino que también enseña a las nuevas generaciones a valorar y proteger lo que tenemos,

“Lo que uno les inculca a los hijos, lo que uno hace pues es lo que ellos replican, es el reflejo de uno, ellos hacen lo que uno hace”

Porque mientras algunos solo ven un camino seco, Jesús Rafael Pacheco ve un futuro que puede volver a florecer. Y en cada árbol que planta junto a esos niños, deja claro que los verdaderos cambios empiezan desde casa.

Para éxodo radio, Columba Chávez