A la orilla de la carretera, en el Campo 5 del Valle del Yaqui, hay un puesto que se ha convertido en una parada obligada para muchos automovilistas. Ahí trabaja Martha, mejor conocida como “Martha Nopalera”.
Desde hace 12 años se dedica a vender los frutos que da la región, pero es el nopal el producto que le permite llevar el sustento a su hogar.
Quienes recorren esta ruta ya la conocen. Saben que encontrarán nopales frescos, limpios y listos para preparar.
Martha recuerda que no siempre estuvo sola. Hace algunos años compartía este trabajo con otras nueve mujeres dedicadas a la misma actividad, pero con el paso del tiempo todas dejaron el oficio.
Hoy ella es la única que permanece.
Y aunque pudiera parecer que las ventas son pocas, asegura que sus nopales son muy buscados, ya que en los alrededores prácticamente nadie más los ofrece.
Acompañada por su hijo, también ha sido testigo de cómo el trabajo ha evolucionado. Antes limpiaban cada nopal únicamente con un cuchillo; ahora utilizan herramientas que les ayudan a agilizar el proceso y atender a más clientes.
Entre el sol, el polvo de la carretera y el trabajo diario, Martha mantiene viva una actividad que forma parte de la vida del Valle del Yaqui, demostrando que la perseverancia sigue dando frutos.
Para éxodo radio, Columba Chávez
