“¡VIVA YÉCORA!”: LA HISTORIA DEL CORRIDO QUE SE CONVIRTIÓ EN UN SÍMBOLO DEL MUNICIPIO

Hay algo que une a los yecoreños sin importar la edad o el lugar donde se encuentren.

No es una bandera, ni un monumento.

Es una canción.

Basta que comiencen los primeros acordes de “¡Viva Yécora!” para que, casi de manera automática, todos respondan con un grito que nace del orgullo, dijo Rafael López cronista de Yecora.

Pero esa melodía que hoy identifica a todo un municipio, en realidad nació hace más de un siglo… y ni siquiera tenía letra.

Fue en 1899 cuando Antonio Urbina, músico originario de Cusihuiriachi, Chihuahua, llegó a vivir una temporada a Yécora junto con la orquesta que había formado con sus hermanos e hijos. Durante su estancia compuso una polka inspirada en el pueblo.

“El nombre correcto que él le puso es viva Yecora pero lo sacó porque cuando estaba tocando tocando esa polka, no tenía nombre nada más la tocaba y toda la gente bailaba y la volvía a tocar entonces un borrachito que andaba ahí cuando empezaban a tocar gritaba “viva Yecora”, terminaba la canción la volvía a empezar y gritaba otra vez “viva Yecora” gritaba el borrachito entonces dijo le voy a poner ese nombre porque la polka no tenía nombre”

La vida llevó después a la familia Urbina a Sahuaripa y posteriormente a la comisaría de Esperanza, donde la historia dio un giro inesperado. Don Antonio falleció atropellado por el tren, dejando únicamente sus composiciones como legado.

Parecía el final de aquella polka, Pero cincuenta años después, su hijo Luis Urbina regresó a Yécora.

Formó su propia orquesta y cada baile en el kiosco del pueblo terminaba con la misma petición del público: tocar la polka que había escrito su padre.

La gente la conocía, la bailaba y la hacía suya.

Entonces Luis decidió regalarle lo único que le faltaba: una letra.

“La cerveza corona lo patrocinó para que hiciera bailes todos los sábados entonces viendo que la gente siempre pedía esa polka de viva Yecora entonces él le puso letra, entonces, la letra que tiene ahorita es compuesta 50 años después por su hijo don Luis Urbina”

Así nació el corrido Viva Yécora, una canción que dejó de pertenecer a una familia para convertirse en patrimonio sentimental de todo un pueblo.

Hoy, más de un siglo después de que Antonio Urbina escribiera aquella melodía, sigue ocurriendo el mismo fenómeno.

“Es el himno de aquí del pueblo donde quiera que vayamos y que toquen viva Yecora luego la gente empieza a gritar “

No importa si suena en una fiesta patronal, una reunión familiar o lejos de la sierra.

Los yecoreños siempre responden igual.

Porque hay canciones que se escuchan.

Y hay otras que se convierten en identidad.

Para Éxodo radio, Columba Chávez