CON DISCIPLINA, ESFUERZO Y HORAS DE ENTRENAMIENTO, DOS HERMANOS DE CIUDAD OBREGÓN DEMOSTRARON QUE EL TALENTO SONORENSE PUEDE CONQUISTAR AL MUNDO

Mientras muchos buscan refugiarse del calor, ellos se ponen el uniforme, ajustan el cinturón y entran al dojo con un solo objetivo: ser mejores que el día anterior.

Así entrenan Carlos Tadeo y Axel Cueto, dos hermanos de Ciudad Obregón que, con disciplina y perseverancia, transformaron horas de práctica en un triunfo internacional al subir al podio del Campeonato Mundial de Karate Viper’s Tournament 2026, celebrado en Las Vegas.

“Katas, formas en equipo, formas creativas” “vi árabes, chinos, estadounidenses” “nos sentimos nerviosos pero con felicidad y orgullo”

“entrenamos lunes miércoles y viernes y cuando se acerca una competencia todos los días, nada más sábado y domingo descansamos”

Frente a competidores de diferentes países, los jóvenes karatecas demostraron que el talento no entiende de fronteras. Su desempeño les permitió conquistar un primer lugar, además de un segundo y un tercer lugar en distintas categorías, poniendo en alto el nombre de México y de Sonora.

“nos trajimos dos primeros lugares, dos segundos, dos terceros y dos medallas de participación”

Pero detrás de cada medalla hay una historia de esfuerzo. Su entrenador, Jesús Chaira, reconoce que preparar a los atletas en esta temporada no es sencillo. Las altas temperaturas obligan a redoblar el esfuerzo en cada entrenamiento, por lo que la disciplina se convierte en el ingrediente más importante para alcanzar el éxito.

“ellos ya habían competido en otros torneos en Albuquerque nuevo México y también se trajeron el Grand champion en su categoría, es difícil y más que nada es cansancio, agotamiento sobre todo por las temperaturas son muchas horas de trabajo, es repetición con lo mismo todos los días”

Hoy, el orgullo no solo se refleja en las preseas que trajeron de regreso, sino en la inspiración que dejan para otros niños y jóvenes que sueñan con representar a su ciudad y a su país.

Para Éxodo radio, Columba Chávez