EL HIPERREALISMO EN LA PINTURA DE LA REALIDAD NACIONAL

Por Octavio Almada

Hay una corriente de pensamiento contemporáneo que tiene pretensiones muy ambiciosas y muy justas: entender la dimensión de lo que es real, de lo que implica cualquier fenómeno social por mínimo que sea. Por supuesto que ese pensamiento quiere contribuir a disminuir, por lo menos, el grado de riesgo en el que se encuentra la humanidad con toda su constelación de crisis que con tanto cuidado ha estado construyendo con sus decisiones que son, en su mayoría decisiones políticas. Sí, aunque no guste del todo reconocerlo, la política, quienes la integran, luchan, algunos, para que la convivencia entre humanos manifieste algo de democracia y justicia; otros luchan por que esa convivencia esté marcada, como siempre, por preservar la desigualdad social a costa de concentrar la riqueza, tratando de que la irritación social no rompa esa dinámica. Por eso, esa ala deja ver su populismo en ciertos programas, no como una actitud de amor social, sino como una manera de frenar sublevaciones sociales. Es la eterna lucha entre conservadores y liberales; entre izquierda y derecha. Para no entrar en favoritismos usted diga de qué lado está la carga moral.  

El pensamiento complejo que era de uso común y científico había perdido sus raíces y lo relacionaba con lo complicado, lo enmarañado y lo difícil de entender, retomó su sentido originario y pasó a significar una nueva perspectiva para designar al ser humano, a la naturaleza, y a nuestras relaciones con ella. Así, el término “complejo” designa hoy una comprensión del mundo como entidad donde todo se encuentra entrelazado, como en un tejido compuesto de finos hilos, en fin, complexus: lo que está tejido junto.

Dirijamos con esa perspectiva de instalar un método de comprensión de la realidad nacional desde su verdadera naturaleza, la complejidad.

Y vayamos al tema que sigue marcando la semana en nuestro país y que, también aunque muchos no lo crean, determinará e impactará las variables y los factores de la política internacional: la secuencia de acontecimientos después de que las delegaciones mexicana y estadounidense suscribieron acuerdos inéditos, después de la peligrosa indiscreción del Presidente Trump de mezclar decisiones políticas con decisiones comerciales. Hay que decir que este error, un triunfo pírrico, convocará a varios países a acentuar su guerra y su estrategia comercial. Recordemos que Trump también hizo crecer su muro arancelario con China, además de la sonada trifulca con la telefónoca Ha-Wei.

Pues esto tiene que ver con nuestro país y, por fin vayamos al centro de lo que nos ocupa analizar y lo veremos porque eso es una visión compleja.

El bloque de analistas políticos mexicanos más comerciales, muy acicateados por ciertas decisiones de desnudar montos de publicidad y subvenciones pues anda queriendo subir el tema de los acuerdos con EEUU como una muestra de debilidad del gobierno mexicano.

Primero: el proceso del fenómeno de la migración en México es muy complejo y no puede ser entendido como muchos analistas lo tratan. Viene de siempre y será para siempre. De hecho la migración crecerá con el tiempo por muchas razones políticas, económicas, religiosas, de seguridad y….ambientales. Entonces los analistas para politizar a su conveniencia el tema simplemente dicen que la frontera se militarizará y que México se arrodilló a los EE UU.

De ninguna manera.

Segundo: Ebrard separó lo comercial de lo político y se suscribieron acuerdos. Por ejemplo EE UU invertirá 7,000 millones de dólares para frenar migración: Ebrard. Cómo? Militarmente? Noooo. El canciller explicó que parte de la solución de la migración hacia Estados Unidos, es generar empleos para reducir la pobreza en Centroamérica y el sur de México. Eso es un gran avance porque es la forma de frenar una de las causas de la migración centroamericana, crear empleo. El estado de la migración se descuidó durante décadas y por ello no hay una institucionalidad que la soporte ni un cuerpo de contención de la migración que se ha desatado estas últimas semanas.  

Tercero: Parte del realismo en política es entender la verdadera situación del gobierno de México dentro del mapa del poder político. EE UU aún es una superpotencia y tiene ese poder para persuadir del cumplimiento de sus caprichos, querámoslo o no. Ante la época electoral estadounidense que se avecina, Trump tiene que hacer grandes malabares para que el pueblo de EEUU, lo favorezca. El racismo del país del norte es un rasgo cultural y los mexicanos son criminalizados en ese país. Ellos sí quieren muro y contención de todo lo latino. Y les encanta la idea de que la migración se frene de lleno. A Trump se le ocurre este amago arancelario inédito en la relación comercial. Y sí, se orilló, en la mesa del ajedrez político a cumplir lo acordado en un tiempo demasiado corto. Si no se entiende el poder de EU, que se hizo a ritmo de guerras, invasiones e intervenciones, no se entiende nada.

Por ello, la delegación obradorista cumplió un excelente papel negociador al acordar compromisos de ambos lado y no dada más de este lado. De ser por Trump no habría ningún compromiso.

Ante ello, algunos analistas redijeron la complejidad el tema a su moneda simplona y solamente acusaron de debilidad al gobierno de nuestro país. Dejemos pasar el tiempo y veremos los aciertos de esta negociación que de ninguna manera fue sencilla y que tampoco garantiza que Trump no nos salga con otro berrinche.

Durante años mucha prensa mexicana, no toda por supuesto, fue tapadera de todo lo negro de la política mexicana, por eso no sabe tratar la complejidad de los problemas, los simplifica. El  otrora cuarto poder está siendo desplazado por redes sociales y tendrá que ajustarse a la complejidad que aún se asusta de entender.

“Los muros, fronteras y limitaciones no fueron obstáculo para Juárez y para nuestra Nación”  Octavio Almada


@octavioalmada1

@ElCobanaro

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