TELEVISORAS: DEL CRIMEN DE LESA CULTURA A LA EDUCACIÓN PÚBLICA

El Cobanaro

Por Octavio Almada Palafox

Allá por la década de los años cincuenta, apareció en la cultura mexicana una innovación comunicativa de vanguardia que reconfiguraría todo el espectro de la información, su velocidad y su posibilidad de impacto sobre toda la humanidad.

Se inauguraba la inmensa capacidad de la electrónica para transmitir señales de un lugar hacia miles de peculiares y aparatosos objetos de recepción. Los sofisticadísimos avances de la inteligencia tecnológica se colocaban al alcance masivo para poder comunicar la historia inmediata. La televisión llegó a la humanidad como un portal poderoso para sumarse a la transmisión radial añadiendo las imágenes. En un mundo que salía de la sombría Segunda Guerra Mundial asomaba la magia del entretenimiento y la dotación de la ansiada información mundial. La comunidad democrática se llenaba de esperanza al ver este aparato como una herramienta pedagógica que orientaría a la civilización hacia un camino de enseñanza para que la barbarie no se impusiera nunca más en la experiencia humana. Las esperanzas pronto se perdieron o no calibraron el negro potencial de la televisión. La pantalla casera se fue llenando de entretenimiento, noticiarios y algunos rasgos de información formativa. Cada país dio un uso al sistema de información de acuerdo a sus procesos internos y por supuesto por los poderes políticos dominantes, muy al estilo de la radio.

La televisión fue adoptada como un arma de convencimiento, de persuasión ideológica, de control social.

Entonces fue bautizada como la “caja idiota”. Sí, el peor uso fue elegido para establecer todo un discurso de mensajes y valores que en realidad eran límites y uno de los más importantes negocios.

Y en nuestro país no fueron mejores las ofertas televisivas. Se adoptó el concepto televisivo estadounidense y el sistema televisivo fue casi una repetidora de las ideas del vecino del norte. Diga usted si no…Pero sumada a esa adhesión cultural, el llamado partido de estado, el rudimentario PRI, consiguió anestesiar a la televisión mexicana, mediante Inmensas inyecciones de los recursos públicos para establecer las pautas de su dominio mental…y político. La dupla de la empresa de televisión con el estado construyó una especie simbiótica de administración informativa, de letargo de entretenimiento, de lastre en los procesos de comunicación de calidad. Un recuento de las programaciones de la empresa Telesistema Mexicano se concentra en el control social y toda una estructura de adiestramiento de valores, consumos culturales triviales orientaciones religiosas, valores del conservadurismo y el dominio de las noticas de los sucesos del país. México fue llevado a una zona de transculturación por la imposición del modelo cultural capitalista y con el corte doloso de todo el espectro de culturas alternativas, críticas, democráticas, científicas y humanitarias. Nos estacionamos por décadas en un crimen de lesa cultura. Sin embargo la masa crítica, educadora, pensadores, sociedad civil reclamaba cotidianamente al emporio televisivo su dictadura informativa y el haber convertido al aparato, que hacía progresos técnicos sorprendentes, en una jaula de entretenimiento, una ventana permanentemente cerrada y en una declarada militancia política del partido de estado. Los tensores sociales y políticos se fueron estrechando, apareció una simulada alternativa con la otra  empresa televisora  que obtuvo su concesión y propiedad en un arreglo entre iguales que no generó nada nuevo sino una competencia por la trivialidad, con pequeños embarrones de cultura por ciertos programas internacionales o películas de calidad para mostrar cierta y falsa apertura. La educación de calidad en televisión fue echada a un lado pues nunca convino formas pensamiento crítico, ni diversidad. La soberbia de las empresas fue descomunal y se auto nombraron un poder con un elenco de liderazgos de opinión que en realidad eran voceros de los poderes económicos.

Y llegó la crisis gracias al Internet. Las televisoras fueron socavadas pues la libertad de la red reventó los gustos apocados de las empresas. No quedó más que adherirse aún más a los presupuestos federales y locales para subsistir.

Internet iba desplazando al coloso día a día. Y es en esta explosiva circulación de ideas, noticias en tiempo real y el arribo del Presidente Andrés Manuel López Obrador que el cisma estalló al retirar las jugosísimas subvenciones a las empresas televisivas.

Obviamente las empresas hicieron su berrinche pero no hubo paso atrás. La estrategia de comunicación del Presidente López Obrador acabó por relegar de la construcción de agenda mediática a esas administradoras de información y adoptar el poder de las redes sociales para construir su discurso alternativo que vive adecuadamente en ese bendito entramado no exento de manipulaciones del conservadurismo que ahora viene ya una crisis de identidad y de obsolescencias que nunca tuvo ninguna intención democrática.

A pesar de ello nunca renunciaron a su genética de asumirse dominadores y se negaron a sumarse a la Cuarta transformación. No fue hasta el reconocimiento de su precaria situación aunada a la crisis de la Pandemia, y los frutos de convencimiento político del Presidente que las dos empresas otrora adheridas al recurso público se van a sumar a la estrategia de la Secretaría de Educación Pública para emitir la educación a distancia que exige la crisis sanitaria.

Mientras López Obrador da otra lección política de sumar adversidades y sorprender a diestra y siniestra al encauzar a las televisoras del capital hacia la educación social, la oposición trata de frenar cada paso. Así, empresas de corte puramente mercantil, aparecen en el carril de las necesidades sociales de continuar con la educación pública transformada eventualmente por el impacto mundial de la pandemia.

Paso a paso, el Presidente presenta soluciones antes inesperadas. Vean ahora los gigantes de la información formados en una fila, junto con el equipo del Presidente para presentarse como un frente operativo de la educación pública de la Cuarta Transformación. Ver para creer.

“La cultura en la pantalla chica, y la chica pantalla en lo profundo del pueblo” Octavio Almada

@octavioalmada1

@ElCobanaro

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