Bajo techos que poco mitigan los 42 grados Celsius que se alcanzan durante el verano en Cajeme, comerciantes del mercadito Unión enfrentan una temporada crítica: el calor no sólo incomoda, también descompone más rápido frutas y verduras, provocando pérdidas diarias que muchos ya no pueden absorber.
“Los puestecitos que están en las esquinas ahorita a más de 40 grados no aguanta la mercancía, es el detalle de que no esté expuesta al calor mucho tiempo porque si nos afecta, el verano para nosotros es el tiempo más crítico”
Para evitar mayores mermas, Alfredo Chávez, comerciante de frutas y verduras ha optado por cerrar su negocio e instalar aire acondicionado para resguardar los productos más delicados, una medida que ayuda, pero que también le representa más gasto en energía eléctrica.
“las causas principales es para evitar las mermas” “todo viene de fuera, todo viene más caro y la merma aunado a el 150% de los gastos de la comisión que se aumentan el doble a veces el triple”
El panorama no mejora fuera del mercadito. Según los vendedores, la sequía ha encarecido los productos importados, mientras que la gente, ante el calor extremo, prefiere no salir de casa, reduciendo significativamente la afluencia de clientes.
“ahorita se nota bastante la falta de fluidez entre todos los comercios, ante la reducción de los cultivos por la falta de agua si se aumentan los precios, hay menos producción, en casos como la papa, el pepino, ahorita se puede encontrar cebolla pero también viene de fuera”
La lucha diaria de los comerciantes del mercadito Unión continúa entre hieleras improvisadas, ventiladores insuficientes y la esperanza de que los productos se vendan antes de que el calor las eche a perder. Cada pieza de fruta que se logra vender a tiempo representa no solo una ganancia, sino también una pequeña victoria contra un verano que no da tregua.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
