El cuarto de doña Maria Felipa Valenzuela, se llena con el sonido de una máquina de coser que parece resistir al tiempo. Es la misma con la que su madre confeccionaba prendas hace casi un siglo, y que hoy, a los 92 años, ella sigue utilizando para dar vida a las muñecas de tela que se han convertido en su mayor orgullo.
“Tengo una máquina de mi mamá de hace uuhh.. Mi mamá era costurera de hacer ropa, yo estaba chamaca, y ahora yo lo hago”
Su historia comenzó hace más de cincuenta años, cuando una de sus hijas aprendió a hacer muñecas en la escuela. Curiosa, Felipa intentó replicarlas y quedó atrapada en la magia de coser un pedazo de tela hasta transformarlo en un ser pequeño y entrañable.
“Dice mi esposo a poco tú la hiciste, nos enseñó una maestra a mí y a mi hija y ahora yo le dije, y de ahí estuve haciendo poco a poco y de ahí empecé a hacer para venderlas y cada navidad me pedían”
Hoy, al hablar de sus muñecas, sus ojos se llenan de lágrimas, cada puntada lleva consigo no solo hilo y tela, sino también la memoria de una infancia marcada.
“¿qué es para usted este trabajo?- mucho, me gusta, porque yo antes iba en Navidad al centro cuando nos llevaba mi mamá y desea una muñeca, pero no… como eran muchas mujeres. ¿Le da nostalgia?:- sí, como no, pues ahora me apuro para hacerlas porque no hay más que hacer”
Doña Felipa dedica alrededor de dos días a cada pieza. Con telas como popelina o peluche confecciona muñecas pequeñas, medianas y grandes, todas con el mismo cuidado. En cada una hay algo más que trabajo: hay ternura, paciencia y un pedacito de su alma.
“Se mantiene ocupada, más que tengo pedidos, si me emociono como no”
“me canso y descanso un rato, y ya en la noche si puedo le sigo a lo que me falta”
Hoy, su labor va más allá del juguete. Cada muñeca es un abrazo tejido con recuerdos, una promesa cumplida a la niña que fue, y un regalo que viaja hacia otras manos pequeñas para cumplir también sus sueños.
Quienes deseen adquirir una de sus piezas en ciudad Obregón, pueden comunicarse al 644 140 9719
Para Éxodo radio, Columba Chávez
