Era de noche en la colonia Plano Oriente, el aire olía a tierra húmeda y a tragedia.
Cuatro trabajadores habían quedado atrapados dentro de una alcantarilla de siete metros de profundidad.
Ahí abajo, el silencio y los gases hacían imposible respirar. Arriba, las sirenas rompían la oscuridad.
Entre los bomberos que llegaron a la escena estaba Felizardo Gracia, de 20 años, tiene apenas un mes en el cuerpo de Bomberos de Cajeme. Esa noche, enfrentó su primer rescate… el más difícil de su vida.
Por su complexión, fue elegido para descender, apenas con una lámpara, bajó por el conducto donde otros ya no respondían, en ese momento, no pensó en el riesgo, solo en ayudar.
“no se sabía que estaba pasando solo que eran personas atrapadas en un derrumbe, ya al llegar al lugar nos dimos cuenta que era otro tipo de servicio que eran personas atrapadas en una alcantarilla y al principio fue el asombro y el miedo al ver a las personas ahí atrapadas”
Felizardo logró sacar con vida a un hombre: Luis Carlos, pero los otros tres trabajadores no sobrevivieron. Al salir, el joven rescatista dice sintió una sensación agridulce.
“yo pensé que la persona estaba muerta al sacarlo y ver que la persona se estaba moviendo fue una satisfacción de que la persona estaba con vida, fue agridulce porque se logró el rescate de una persona que aún sigue con vida y del otro lado lo triste de que fueron tres personas las que no pudimos rescatar o salir con vida” “fue una noche muy fuerte”
A su lado, Iván López, bombero con más de veinte años de servicio, recuerda el momento:
“Empezamos a ver el tipo de trabajo que se tenía que hacer mas no pensamos que se iba a hacer ahí donde entramos porque había lomas donde estaban escarbando pero era dirigirnos a otra área donde estaba el drenaje”
“los trabajadores y los vecinos estaban apurados queriéndolos sacar obviamente pero al llegar nos asomamos y miramos el trabajo que se tenía que hacer y devolada movilizarnos”
El oficial a cargo asegura que son situaciones difíciles, pero el cuerpo de Bomberos de Cajeme está preparado para enfrentarlas.
“Es una situación complicada porque en el momento no pensamos en eso nos enfocamos a lo que es nuestro trabajo, estamos capacitados y preparados para ese tipo de situaciones, siempre hay un estrés una presión muy grande en el momento que de alguna manera se tiene que sacar adelante porque entendemos el dolor de las familias, la desesperación”
Aquella noche, entre el eco de las sirenas y el silencio que deja la pérdida, quedó grabado el valor de un joven que entendió que ser bombero no siempre es salvar, sino intentarlo hasta el último aliento.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
