En el sur de Sonora, a unos siete kilómetros del entronque que conecta la Presa Álvaro Obregón con la carretera Tesopaco, se encuentra el paseo Agua Caliente, un sitio que se ha convertido en punto de encuentro para quienes buscan aliviar sus padecimientos o simplemente relajarse en contacto con la naturaleza.
Las aguas termales de Hornos, como se les conoce popularmente, atraen cada fin de semana a decenas de familias. Según el administrador del lugar, Carlos García en los días de mayor afluencia pueden recibir hasta 30 vehículos diarios, con grupos de dos a cinco personas cada uno.
“aquí es el agua caliente, aguas termales, el agua caliente es visitada por mucha gente para aliviar dolores musculares, enfermedades, es un agua que fluye debajo de la tierra, con temperatura alta, temperatura media dependiendo del clima también”
El líquido, que brota a una temperatura de entre 40 y 48 grados centígrados, contiene minerales como hierro, oro, bronce y calcio, que —según los visitantes— ayudan a aliviar diferentes dolencias.
Su origen se encuentra en la actividad volcánica subterránea de un cerro cercano, responsable de calentar el agua que emerge de manera continua y natural.
Además de las propiedades terapéuticas que se le atribuyen, el paseo Agua Caliente ofrece un entorno campestre con vegetación desértica, áreas para descansar y la oportunidad de disfrutar de un baño mineral en plena naturaleza.
“es relajante, desestresa, la mayoría viene porque le duele la rodilla, un dedo, no puedo dormir, no puedo comer, y aquí se relajan” “10 minutos dentro del agua y unos 10 minutos fuera, es lo más recomendable, de otra manera puede subir el problema que traiga físico”
Algunos visitantes aseguran sentir mejoría después de varias inmersiones; otros, más escépticos, regresan simplemente por el ambiente tranquilo del lugar.
Incluso hay quienes llenan garrafones para llevar agua a casa, convencidos de que su efecto continúa fuera del manantial.
“se cuentan entre ellos, y se preguntan ya tenía un mes que no venía –es que me siento mejor- y se sienten bien, ellos mismos lo justifican que se sienten bien, se alivian” “y si vienen enfermitos aquí se alivian, pueden venir a comer traen comida preparada y vienen a pasar un rato relajante”
Lo cierto es que, entre el vapor, el silencio del cerro y la temperatura que abraza, el sitio se ha ganado un lugar en la rutina de muchos sonorenses que encuentran en estas aguas no solo alivio físico, sino también un respiro de lo cotidiano.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
