En la tradicional calle Coahuila, donde por años se han adquirido piñatas para todo tipo de celebraciones, Rosa María Chairez y las piñatas de Rossy preservan un oficio que forma parte de la historia local. Su madre, Esperanza Rodríguez, es reconocida como una de las pioneras de la elaboración de piñatas en Ciudad Obregón, y hoy Rosa continúa ese legado con orgullo.
Aprendió desde niña, observando a su madre trabajar durante largas horas con papel periódico —material base y el más utilizado en la elaboración de piñatas—, pegando capa tras capa sobre las estructuras.
“Yo traigo la tradición de mi mamá, una de las primeras piñateras de aquí de Obregón que fue de las que empezó a entregar aquí en el comercio, en el mercado, hace más de 60 años con este ramo que tenemos de la piñata, es muy bonito porque te sirve como terapia, ir diseñando y en aquel entonces que estaba chica eran como tres piñateros, pero siempre se ha vendido la piñata”
El mes de diciembre representa su temporada más fuerte, ya que la piñata es un elemento indispensable en las posadas, pero también en cumpleaños, fiestas infantiles y celebraciones a lo largo del año. Sin embargo, Rosa María reconoce que la elaboración enfrenta retos actuales, como el incremento en el precio del periódico y su escasez, aunque confía en que este cierre de año traerá buenas ventas.
“es una fecha en la que uno se vuelve a alivianar con la venta, como todo mundo, pero en lo personal a mí me gusta mucho este trabajo porque me da gusto ver a los niños que se van contentos con su personaje favorito”
Entre las anécdotas que más recuerda están las visitas de personajes reconocidos como Carlos Villagrán, quien en una ocasión acudió a su negocio para llevarse un par de piñatas, así como la del cantante Valentín Elizalde, a quien identificó de inmediato por su vestimenta característica.
“Clientes distinguidos les digo yo porque hasta el personaje de Quico ha venido, Valentín Elizalde, tenemos un cliente muy especial y distinguido que es el señor pepe Bojórquez es un productor de novelas y cada año vienen y nos visitan porque les haceos buen trabajo, garantizado, les gusta muchísimo el diseño que elaboramos aquí de la piñata”
A pesar de los cambios y de los desafíos en los materiales, Rosa María continúa trabajando desde su taller en la calle Coahuila, convencida de que cada pieza mantiene viva la herencia que inició su madre hace seis décadas y que hoy forma parte de la identidad artesanal de Cajeme.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
