CON FE Y TRADICIÓN: MAURICIO ROBLES, GUARDIÁN DE LA DANZA DEL MATACHÍN EN CÓCORIT

Desde los 13 años, Mauricio Robles entendió que su vida estaría ligada a la danza. Originario de Cócorit y actualmente residente en Tajimaroa, hoy es el monaja de los matachines del pueblo, una de las figuras más importantes dentro de esta tradición del pueblo yaqui.

Ser monaja no es solo dirigir un grupo: es cargar con la responsabilidad espiritual y cultural de una herencia ancestral. Mauricio es el mayor de los matachines, el encargado de convocar a los danzantes, organizar el servicio y asegurarse de que cada celebración se realice con respeto, orden y devoción. Siempre va al frente, guiando cada paso.

Él asegura que su don para danzar fue enviado por Dios, y asume su papel como una misión. Ahora, además de encabezar la danza, dedica tiempo a enseñar a los niños, preparándolos desde pequeños para que esta tradición no desaparezca y continúe fortaleciendo las raíces del pueblo yaqui.

Sin embargo, reconoce que el reto es grande. Los aparatos electrónicos, dice, están ganando terreno entre las nuevas generaciones. Por eso envía un llamado directo a los padres de familia: acercar a sus hijos a las tradiciones yaquis y permitir que conozcan el valor de su identidad.

Para Éxodo radio, Columba Chávez