¿RECUERDA LOS COSTALES DE TRIGO Y ALGODÓN? ESTA MÁQUINA LOS HACÍA POSIBLES

En un pequeño taller de Ciudad Obregón, el sonido firme y constante de una antigua máquina de coser sigue marcando el ritmo del trabajo, como lo ha hecho durante décadas. Detrás de ella está Felipe, un hombre que llegó desde Tepatitlán de Morelos buscando oportunidades y encontró en el Valle del Yaqui no solo sustento, sino una forma de vida.

Cuando arribó a Cajeme, el campo vivía años de intensa actividad. El trigo se empacaba en grandes costales y el algodón demandaba jornadas extensas de pizca. Felipe se dedicó entonces a coser y remendar sacos y zarandas que podían medir hasta dos metros de largo. Recuerda que el trabajo no faltaba; al contrario, en temporadas fuertes apenas había descanso.

“se cocían costales de ixtle y zarandas en las que acarreaban el algodón, se remendaban costales de ixtle, yute y palmilla”

“se hacían  mantas grandes para tirar el trigo, no había donde almacenar y lo tiraba la trilladora en el campo y lo levantaba para traerlo acá pero lo tiraban en las lonas grandes de costales de 20×20 10×10 y ese fue el trabajito que cayó un tiempo pero ya empezaron a hacer muchos almacenes y ya se acabó todo eso”

Su compañera inseparable en esta historia ha sido una máquina industrial de la marca Singer, que llegó a Cajeme en la década de 1950 junto con otras cerca de 80 máquinas enviadas por el gobierno para fortalecer el trabajo agrícola y rural. De todas aquellas, hoy solo queda una en funcionamiento en Ciudad Obregón: la de Felipe.

“Esta máquina es la única que trabaja aquí en Obregón y en otras partes, es a única y yo la sé arreglar”

Aunque con el paso del tiempo los costales tradicionales fueron sustituidos por materiales desechables y el negocio dejó de ser rentable, Felipe no abandonó su oficio. Actualmente se dedica al remiendo de lonas, adaptándose a los cambios sin soltar la herramienta que le dio sustento por décadas.

“metieron el costal de plástico, ese costal con 20 días en el sol se deshace, es desechable, ya me dedico a puras lonas y porque le calamos una vez llegó un amigo y me dijo:- ¿no me puedes remendar mi lona?- dije pues yo puros costales coso y le calé y cosió bien bonito, y dije aquí es y ya me dediqué a esto”

Más que hierro y engranes, esta antigua máquina de coser representa para Felipe años de esfuerzo, temporadas abundantes y la transformación del campo en el Valle del Yaqui.

Para Éxodo radio, Columba Chávez