Hay lugares que, sin hacer ruido, terminan salvando vidas. Alejandra Carmona Salazar lo sabe bien.
Es originaria de Puebla. Llegó al Valle del Yaqui buscando trabajo en el campo, como miles de mexicanos que salen de casa con la esperanza de una vida mejor. Pero ahí, lejos de todo, enfermó. Y cuando más necesitaba ayuda, se quedó sola.
Sus empleadores no se hicieron responsables.
Volver a casa tampoco era opción. En su tierra, dice, no tendría acceso al tratamiento que hoy la mantiene con vida: hemodiálisis, tres veces por semana, mientras espera un trasplante de riñón.
Y entonces apareció un lugar.
Desde hace dos años, el Albergue Santa María de Guadalupe, en Ciudad Obregón, se convirtió en su refugio… pero también en su hogar. Ahí no solo tiene una cama. Tiene techo, alimento y, sobre todo, acompañamiento.
“Yo me siento muy contenta, muy feliz en el albergue porque todas las voluntarias me quieren mucho, me dieron trabajo, siento que es mi casa, soy feliz ahí, soy una persona que no tiene familia aquí pero mi familia son ellas, me siento agradecida, me siento contenta, pero extraño a mis hijos no puedo estar con ellos pero lo principal es mi salud, a veces estoy bien a veces estoy mal pero no me queda mas que echarle ganas”
Como Alejandra, decenas de personas llegan desde otros estados con historias marcadas por la enfermedad, la incertidumbre y la falta de recursos.
La directora ejecutiva del albergue, Elva Peraza Zavala, advierte que aún hay quienes desconocen la existencia de este espacio, lo que provoca que algunas personas terminen durmiendo en banquetas o permaneciendo al exterior del hospital.
El albergue, con más de 50 años de servicio, tiene capacidad para recibir hasta 100 personas. Sin embargo, mantenerlo en funcionamiento representa un gran reto.
Para seguir adelante, las Damas Voluntarias realizan un bazar solidario en el exterior de la Unidad de Medicina Familiar, sobre la calle Guerrero, donde ofrecen ropa y calzado, todos los días de 8:30 de la mañana a 2:00 de la tarde.
este bazar se pone con la finalidad de recabar fondos para continuar con el mantenimiento y varias actividades que el mismo voluntariado programa” “Principalmente esto nos sirve para pagar la luz, porque llegan más de 50 mil, pero la gente es muy altruista y dona muchas cosas para vender” “antes era una vez al año pero ahora nos ponemos tres veces al año porque todo subió” “nos da mucha satisfacción porque sabemos que no van a estar afuera porque no tienen donde llegar, y ahí es un refugio, es mas, dicen que lo ven como su casa”
Para Éxodo radio, Columba Chávez
