En una ciudad donde el termómetro alcanza los 40 grados celsius los tradicionales puestos de raspados y aguas frescas atraviesan una de sus temporadas más difíciles.
El intenso calor ya no garantiza buenas ventas en Ciudad Obregón.
Jesús López, vendedor ambulante desde hace más de tres décadas, aseguró que sus ingresos cayeron hasta un 50 por ciento, una situación que atribuye tanto a la crisis económica como al cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones.
“en aquellos tiempos las ventas estaban muy fluidas, había mucho auge, hoy en día han bajado bastante las ventas hasta en un 50% a comparación del año pasado”
Desde su triciclo instalado en el centro de la ciudad, observa cómo muchos jóvenes prefieren gastar en cafés helados, frappés o nieves antes que en las tradicionales aguas frescas y raspados que durante años dominaron las calles de ciudad Obregón.
“una es que no hay circulación otra que hay mucha competencia y otra es que la juventud ya tiene otras opciones, hay nieves, centros comerciales y se van a esos centros, es como decirle los abarrotes que están desapareciendo porque ya vinieron los oxxos, vinieron otro tipo de cadenas donde han disminuido los abarrotes y así nosotros también de la misma manera”
A la falta de clientes se suma otro golpe: el aumento en los costos de operación. Explicó que insumos básicos como hielo, azúcar, frutas y vasos han registrado incrementos de hasta el 100 por ciento.
“todos los días encontramos precios diferentes, por ejemplo la ciruela, el kilo está en $320, $340, cuando lo comprábamos en $80”
Entre el calor sofocante, y un triciclo lleno de raspados y aguas frescas, Jesús sigue trabajando como lo ha hecho durante más de 30 años, defendiendo un oficio que hoy lucha por no desaparecer.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
