En el parque pioneros de Ciudad Obregón, una niña de apenas seis años de nombre Carla Regina, comienza a descubrir algo que a su corta edad ya le llama profundamente la atención: la idea de trabajar y ganar su propio dinero.
Acompañada por su madre, Alexia, la menor participa en la venta de helados y jugos que también ayuda a preparar, una actividad que realiza con entusiasmo y curiosidad cada vez que llegan clientes al puesto.
Aunque todavía no sabe qué quiere ser cuando sea grande, sí tiene claro algo: le gustan las ventas y le emociona aprender cómo funciona el dinero.
“le dije que vendiéramos juguitos pero siempre quise vender helados pero ya no pude porque nunca se congelaron, vendo jugos de naranja, piña y de limón, los hice con un sobrecito lo eché en agua, lo revolví lo eché en una bolsita y ya quedaron, este es de limón, este es de naranja”
Su madre explica que desde pequeña la niña siempre ha mostrado interés por vender, atender personas y participar en actividades donde pueda sentirse útil y aprender cosas nuevas.
Más allá de obtener ganancias, la actividad se ha convertido en una experiencia para fomentar valores como la responsabilidad, la iniciativa y la confianza en sí misma desde temprana edad.
“a mí me gusta vender, y me gustaría vender también esto, me gustaría vender stikers y los invito a que me vengan a comprar jugos y helados”
La pequeña Carla Regina disfruta cada momento en el puesto, mientras poco a poco comienza a entender el valor del esfuerzo y del trabajo.
La escena ocurre como una tarde tranquila en el parque, pero refleja cómo una niña de seis años empieza a dar sus primeros pasos hacia una inquietud que podría acompañarla toda la vida: el deseo de emprender y salir adelante por sí misma.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
