EL PEQUEÑO ABARROTES DE ADOBE QUE AÚN SOBREVIVE EN LA CIUDAD

En una esquina donde el tiempo parece avanzar más lento, un pequeño abarrotes continúa contando historias de otra época. Ubicado sobre las calles Durango y Zaragoza, el negocio de Blanca Esthela Ruiz Ceceña se ha convertido en uno de los pocos comercios tradicionales que todavía sobreviven entre las grandes cadenas y el cambio de las costumbres.

Aunque ella tiene 37 años al frente del lugar, anteriormente el establecimiento era conocido como la “Miscelánea Maggy”, una tienda de barrio que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de cientos de familias.

“Antes eran buen negocio los abarrotes porque había mucho barrio, había escuelas que ya desparecieron, aquí estaba la escuela de comercio, la normal, pero ya no hay nada, ya no hay barrio, toda la gente se fue a las colonias y aquí quedaron puros negocio, ahorita ya no es negocio nada del abarrote”

El inmueble conserva gran parte de su esencia original. Sus paredes de adobe lo convierten en uno de los pocos abarrotes construidos con este material que aún siguen en pie. En el interior permanecen estantes y un mostrador de madera de pino con más de 60 años de antigüedad, piezas que han resistido generaciones completas de clientes, vecinos y comerciantes.

Blanca recuerda que antes las tiendas funcionaban de manera muy distinta. La confianza entre las personas era suficiente para mantener el negocio a flote y muchos clientes compraban fiado utilizando pequeños cartones donde se anotaban las deudas, una especie de tarjeta de crédito de aquellos tiempos.

“era muy poca la gente a la que se le fiaba, que luego te pagaban, me faltó o me voy a llevar esto y luego te lo pago, pero la gente de antes sí tenía palabra”

También lamentó que poco a poco los abarrotes tradicionales estén desapareciendo. Explicó que ya no existe la misma convivencia entre vecinos y que la llegada de grandes cadenas comerciales ha afectado seriamente a los pequeños negocios familiares.

A pesar de que las ventas ya no representan un ingreso fuerte, Blanca continúa abriendo todos los días por cariño al negocio y por la historia que representa para el barrio.

Para Éxodo radio, Columba Chávez