HAY PERSONAS QUE MIDEN SU VIDA EN AÑOS. DON TOMÁS GONZÁLEZ LA MIDE EN PARES DE ZAPATOS

Durante cinco décadas ha sido testigo silencioso del paso de miles de personas por Ciudad Obregón. Algunos llegaron con zapatos rotos después de una larga jornada de trabajo; otros buscando rescatar un recuerdo que no querían tirar.

Desde su pequeño taller ubicado en el callejón Bolivia, entre No Reelección y Galeana, Don Tomás ha dedicado los últimos 50 años a un oficio que aprendió casi por casualidad y que terminó convirtiéndose en el trabajo de toda su vida.

A sus 20 años dejó Guadalajara y llegó a Cajeme con la intención de trabajar en el campo. Sin embargo, un tío y un primo que se dedicaban a la reparación de calzado le mostraron otro camino.

La economía ha convertido a Don Tomás en un aliado de cientos de familias que prefieren arreglar un par de zapatos antes que comprar uno nuevo. Cada suela pegada, cada costura reforzada y cada tacón reparado representan un ahorro para sus clientes y una razón para que el oficio siga vivo.

Padre de diez hijos, solo uno decidió continuar con la tradición familiar. Él será quien herede las herramientas, los conocimientos y las historias acumuladas durante cinco décadas.

Porque más allá de un negocio, Don Tomás está construyendo un legado.

Uno que ha resistido el paso del tiempo, las crisis económicas y los cambios de generación.

Para Éxodo radio, Columba Chávez