El sonido es inconfundible. Mientras la mayoría de los trámites hoy se realizan con unos cuantos clics, afuera de la Agencia Fiscal de Ciudad Obregón todavía resuenan las teclas de una máquina de escribir que tiene más de 40 años de historia.
Detrás de ella se encuentra Valentina Díaz Sandoval, una gestora que desde hace 28 años instala diariamente su pequeña oficina al aire libre para ayudar a quienes necesitan llenar documentos, redactar escritos o resolver trámites.
“es mi oficina ambiental, aquí tenemos todo tipo de climas, fresco, caluroso, agradable, en fin, y en la maquina hago todo tipo de escritos tanto para el registro público, para hacienda, para la fiscal, para el palacio municipal, bienes y concesiones me gusta mi trabajo, me fascina”
No hay paredes, aire acondicionado ni computadoras sofisticadas. Su herramienta principal sigue siendo una máquina de escribir que la ha acompañado durante décadas y que se ha convertido en una pieza cada vez más rara en tiempos dominados por la tecnología.
“claro, existen y aún hay cintas y todo lo que uno necesita, para las máquinas de escribir eléctricas con este talero ya no hay este tipo de cintas”
Durante años, cientos de ciudadanos acudieron a ella para elaborar escritos oficiales, solicitudes, cartas y diversos documentos. Incluso recuerda que en más de una ocasión le pidieron redactar textos dirigidos a presidentes municipales y otras autoridades.
Pero los tiempos cambiaron.
La digitalización de los servicios gubernamentales transformó por completo su oficio.
Según cuenta, la llegada de la tecnología provocó que su trabajo disminuyera hasta en un 98 por ciento.
“llegó la tecnología hace 10 años y se acabaron los escritos, se sustituyeron, había muchos estudiantes que tenían que hacer tareas escolares y no contaban con una máquina, venían aquí, sobre todo los que no dominaban bien la ortografía y venían conmigo, hoy en día la tecnología ya se los hace así nada mas”
Sin embargo, lejos de lamentarse, prefiere enfocarse en lo positivo.
Cada mañana, de lunes a viernes, llega puntualmente a su lugar de trabajo. Desde las ocho de la mañana y hasta las tres de la tarde permanece disponible para quienes todavía buscan la atención personalizada que ninguna pantalla puede ofrecer.
Para Éxodo radio Columba Chávez
