CON 25 KILOS DE COMALES AL HOMBRO, SILVERIO DESAFÍA LA JUBILACIÓN CADA DÍA

Antes de que salga el sol y mientras la mayoría apenas comienza su día, Silverio Pérez Barreras ya carga sobre sus hombros decenas de kilos de metal. Entre comales y tatemadores recorre calles, mercados y paradas de camión para vender las piezas que él mismo fabrica con sus manos.

Originario de Sinaloa y avecindado en Navojoa, Silverio es soldador y electricista jubilado. Sin embargo, una pensión que considera insuficiente lo llevó a continuar trabajando en el oficio que aprendió desde los 16 años.

“Artículos para el hogar no creas que se vende mucho pero cuando menos sobrevives, aprendí solo, viendo, y trabajando, primero trabajé en un taller de soldadura y trabajé como pintor como cuando agarran a un chamaco y le dicen píntame esto y píntame este cerco ya después viendo a los soldadores quise aprender yo también”

Entre todos sus productos, hay uno que destaca: los tatemadores de chile. La idea nació en casa. Un día observó a su esposa batallar para asar chiles en la cocina y pensó que debía existir una forma más práctica.

“Yo creo que ya había otra gente que lo hacía pero lo hice porque mi señora estaba tatemabdi chiles en la estufa y como están muy abiertas las placas pues no se podía y estaba batallando ya se había enojado, y le dije yo tengo un pedacito te lo voy a poner y ya ahí se me ocurrió ya armarlo bien con alambrón y agarradera, viene la gente y me dice oye hace mucho que te andaba buscando porque otras gentes que ya compraron dicen que están buenos entonces esa misma gente me busca”

Sin imaginarlo, aquella solución doméstica terminó convirtiéndose en uno de los artículos más buscados por las amas de casa.

Pero detrás de cada venta hay esfuerzo. Silverio asegura que diariamente llega a cargar hasta 25 kilos de mercancía. Viaja en transporte público y en ocasiones debe recorrer largas distancias con los comales al hombro para cambiar de punto de venta.

A pesar del aumento en el precio del metal y del transporte, procura mantener costos accesibles.

“Me vengo en el camión, están muy pesados pero pues hay que hacerle lucha, el metal está subiendo, un tiempo de un mes ya no te dan el mismo precio que como lo estaban dando, yo no puedo tampoco estarle subiendo a la gente porque van a decir la semana pasada me lo diste en $120 y en esta semana me lo estás dando en $130”

Porque para Silverio, cada comal que sale de su taller no es solo una pieza de fierro; es el resultado de años de trabajo, ingenio y la determinación de seguir adelante incluso después de la jubilación.

Para éxodo radio, Columba Chávez