EL RELOJ DEL MERCAJEME YA NO DA LA HORA… PERO SIGUE CONTANDO LA HISTORIA DE CIUDAD OBREGÓN

Sus manecillas dejaron de moverse hace años, pero para miles de cajemenses el tiempo parece haberse detenido cada vez que levantan la vista hacia lo alto del Mercado Municipal de Cajeme. Ahí permanece, silencioso y desgastado, un reloj que durante décadas fue testigo del nacimiento, crecimiento y transformación de Ciudad Obregón.

Instalado en 1948, cuando el Mercajeme era el corazón comercial de la ciudad, este reloj marcó mucho más que las horas. Marcó encuentros, despedidas, jornadas de trabajo, compras de última hora y la vida cotidiana de generaciones enteras que hicieron del mercado un punto de referencia, así lo dio a conocer Esteban Valdez Gascón.

“fue instalado en el año de 19488, fue donado por el club de leones de aquel tiempo, ese reloj tiene como 70 años, y hace unos 20 años dejó de funcionar”

“ese reloj marcaba las horas, sonaba a las 8:00 am a las 12:00 pm 2:00 pm y a las 6:00 pm que ese era el horario comercial  y todos nos guiábamos por ese reloj”

Hoy la escena es distinta. El mecanismo ya no funciona, la pintura se ha desgastado y el paso del tiempo ha dejado huellas visibles en una de las piezas más representativas del inmueble. Especialistas y conocedores de la historia local coinciden en que devolverle la vida resulta prácticamente imposible, pues muchas de sus piezas ya no existen y su reparación sería altamente compleja.

“nos dimos a la tarea a de querer arreglar este reloj pero no se pudo, y nos dijeron que ya estaba obsoleto le faltan  muchas piezas y ootras están en mal estado”

El reloj se ha convertido en un símbolo de la memoria colectiva de Ciudad Obregón, un recordatorio permanente de una época en la que el Mercado Municipal concentraba la actividad comercial y social del municipio.

Mientras el edificio continúa recibiendo diariamente a comerciantes y clientes, el viejo reloj permanece inmóvil sobre la fachada, observando cómo la ciudad sigue avanzando bajo su mirada.

Para éxodo radio, Columba Chávez