Este sonido tiene más de 100 años… Y aunque ha sobrevivido a una revolución, al paso del tiempo y a generaciones enteras, ahora enfrenta un nuevo reto: el intenso calor de Cajeme.
“Más o menos, el calor no lo aguantamos nosotros, en ciudad de México está fresco no hace tanto calor como acá” “es un calorón aquí, pero tomamos agua o un suero que nos apoya la gente también tomamos eso” “está muy duro”
“queremos aguantar unas dos semanas porque está calmado, queremos a completar el pasaje para bajar a otra ciudad donde no haga mucho calor”
Galdino Flores llegó desde la Ciudad de México acompañado de sus dos hijos.
Es organillero y hace dos semanas llegó a Ciudad Obregón como parte de una gira por distintos puntos de la República Mexicana.
El camino no ha sido fácil, en Cajeme trabajan desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, el calor ha sido tan intenso que incluso han sufrido deshidrataciones.. Además han tenido que enfrentar la indiferencia de algunas personas.
En una ocasión, el dueño de un negocio se molestó por el sonido del organillo y llamó a la policía para pedirles que se retiraran.
Su objetivo es sencillo, pero no menor: que más personas conozcan una tradición que en la Ciudad de México forma parte del patrimonio cultural inmaterial.
“yo dije quiero salir afuera, como yo antes era comerciante vendía pulseras artesanías y como estaba mal la venta le dije a mi hermano que me diera un aparato para salir fuera y llevar esta tradición, por eso salimos”
“queremos que conozcan la tradición porque esto ya se está acabando en México por eso salimos afuera allá ya la conocen y decidimos salir fuera”
El organillo que lleva consigo tiene más de un siglo de antigüedad y lo cuida como oro.
Este instrumento pesa cerca de 60 kilos, en su interior, un cilindro puede contener ocho melodías grabadas en aproximadamente 9 mil 600 puntillas de bronce, al girar la manivela, el instrumento respira y una melodía llena las calles.
“ya no los fabrican solo los arreglan, este aparato viene de Alemania ya no se arreglan, solo el silbato, por eso la tradición se está acabando”
“ahorita hay como 80 aparatos, antes había como 150 aparatos”
Esta tradición sobrevivió incluso a la Revolución Mexicana, las melodías europeas fueron cambiadas por canciones mexicanas populares y temas como La Adelita y La Cucaracha, incluso el uniforme de los organilleros recuerda al de los soldados de Pancho Villa.
Se dice que algunos acompañaban a las milicias para animarlas durante las batallas.
Pero mientras tanto, cada vez que Galdino gira la manivela no solo hace sonar una canción hace que una tradición de más de un siglo vuelva a ser escuchada.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
