SU OFICINA ESTÁ EN LA CALLE Y CON HERRAMIENTAS EN MANO, SALEN A BUSCAR EL SUSTENTO

Todos los días, desde muy temprano, llegan a esta esquina con sus herramientas, su lonche y la esperanza de regresar a casa con algo de dinero en el bolsillo.

Es la llamada “esquina del trabajo”, ubicada en la plaza Lázaro Cárdenas, en el cruce de las calles Zaragoza y Veracruz, en Ciudad Obregón.

Aquí se reúnen albañiles, plomeros, pintores, jornaleros y trabajadores de distintos oficios que ofrecen su mano de obra a quien necesite contratarlos.

Algunos llegan desde las siete de la mañana y permanecen varias horas esperando que alguien se detenga y pregunte por sus servicios dijo Alberto Zuñiga

“Le digo que aquí es el área de nuestro trabajo, pues, donde nos localiza la gente que viene a buscar plomero, albañil, electricista, carpintero”

Pero aseguran que conseguir trabajo ya no es como antes.

Dicen que cada vez son menos las personas que acuden a este punto y que, cuando aparece una oportunidad, en ocasiones buscan pagar muy poco por el trabajo, mencionó Hiram Franco.

“Pero hay mucha gente que mal paga, que le quiere pagar no lo que es, menos de lo que es. En ocasiones dos veces por semana quizá, y el sábado, el sábado mediodía quieren salir la gente, igual que un trabajo normal. ¿Es difícil conseguir trabajo? De hecho sí, porque yo… la situación aquí es muy crítica”

Alberto Zúñiga es plomero y desde hace más de 20 años acude prácticamente todos los días a esta esquina.

Llega a bordo de su triciclo, acompañado de sus herramientas, listo para comenzar la jornada.

Cuenta que hay días en los que apenas consigue cien pesos, mientras que en una buena jornada puede regresar a casa con hasta mil.

Pero esos días no son seguros.

“hace unos años aquí había mucho trabajo, de coladores, pero ahora ya casi ya no. y aquí se llevaba mi padrastro, y aquí yo me la llevaba también con el  y ya me acostumbré aquí. Y aquí pues me buscan a mí por mi chamba de plomería. Nomás que ya no quieren trabajar, como le digo. Si ya vienen por un albañil, un colador o algo, un jardinero, ya no hay nadie. Sí hay, pero a quién trabaja. Pues habiendo trabajo, habiendo trabajo, sí se nos pasan los mil pesos. Va habiendo, va habiendo, pero a veces que no hay, que a veces nos vamos en blanco, que nomás sale Para la sal y la tortilla porque por el frijol ya no sale”   

Aquí no hay sueldo fijo ni trabajo asegurado. Solo hombres que cada mañana llegan con sus herramientas, preparados para trabajar… si la oportunidad aparece.

Para Éxodo radio, Columba Chávez