No todos los héroes hacen ruido. Algunos avanzan en silencio, aferrados a un sueño más grande que cualquier obstáculo. Así comienza cada día para Dayra Daniela Jiménez Núñez, una joven de 20 años que ha aprendido a mirar la vida desde la fortaleza y la esperanza.
Antes de llegar a las aulas de la Escuela Normal Estatal de Especialización, en Providencia, Dayra recorre más de 30 kilómetros desde la zona urbana de Tobarito. Un trayecto que realiza diariamente impulsada por una meta muy clara: convertirse en maestra de Educación Especial.
“Mi discapacidad es de nacimiento, mi diagnóstico es amaurosis cognitiva de lever y en pocas palabras es ceguera total, no veo absolutamente nada, desde que estaba en la primaria decía que quería ser maestra porque ya tenía el conocimiento de esta escuela de la normal y también lo recalco por los maestros que tuve ahí entonces decía ok, yo también puedo enseñar lo que ellos me enseñaron, yo conozco la dificultades que he enfrentado y todo, pues me gustaría transmitir ese conocimiento”
Dayra nació con discapacidad visual. Aunque para su familia el diagnóstico fue un proceso difícil, el amor y la atención temprana marcaron la diferencia en su desarrollo y le enseñaron que ninguna limitación puede definir sus sueños.
“no significa que solo en la discapacidad hay límites, también en la vida vamos a encontrar diferentes situaciones donde no podemos hacer más allá de lo que podemos, simplemente con el ser maestro, si tu quiere ayudar a tu alumno si su contexto no se lo permite por más que tu intentes no siempre se va a lograr, eso es lo que quiero que quede claro, la discapacidad no es el limite”
Actualmente cursa el cuarto semestre de la Licenciatura en Educación Especial en Primaria, donde se prepara para acompañar a niños y jóvenes con distintas necesidades educativas. La tecnología también se ha convertido en una gran aliada para realizar tareas, investigaciones y actividades académicas, demostrando que la educación inclusiva sí es posible.
“la principal herramienta que utilizo es mi teléfono, también la computadora pero el teléfono es como lo más práctico para mí, aunque la experiencia de leer en braille aunque haya tecnología o lo que sea pues no se va a reemplazar”
Y en ese caminar constante hacia su vocación, Dayra Daniela no solo se prepara para enseñar dentro de un aula. Sin proponérselo, ya está dejando una enseñanza mucho más grande fuera de ella: la de una vida que no se detiene ante la oscuridad, sino que aprende a convertirla en dirección, propósito y luz para otros.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
