En Bacobampo, el aroma de la birria todavía llena las calles, pero detrás de ese olor a tradición… hay un problema que empieza a saber amargo.
José Zazueta lleva años preparando birria de borrego. Lo que antes era un oficio rentable, hoy apenas le alcanza para mantener las ollas encendidas.
“No hay animales están escasos aparte ahorita están cargados y no los venden cargados y tampoco matamos animales cargados”
El motivo, dicen, es simple: no hay borrego.
La sequía, esa vieja conocida del campo sonorense, tiene buena parte de la culpa. Los caprinocultores apenas logran mantener sus hatos, y la escasez ya se siente en los mercados locales.
“En este tiempo se empiezan a escasear pero hoy se empezaron a escasear antes de tiempo porque nos afectó la sequía de otros años que se vendieron muchos animales y ahorita el precio se aumentó $35.00 se fue hasta $50.00 el kilo”
A eso súmele que compradores de otros estados —sí, de Guadalajara—vienen hasta Sonora a llevarse los animales. Allá la birria es religión, y aquí, el sacrificio lo pagan los comerciantes locales.
“Viene gente de otros estados, tienen compradores de Guadalajara y se los están llevando para allá porque me imagino que allá deben de estar escasos también” “ mucha competencia hay, también se los llevando a Sinaloa”
El dilema es claro: si aumentan el precio, pierden clientes; si no lo hacen, pierden ganancias. Entre tanto, la birria —símbolo de reunión, tradición y domingo familiar— corre el riesgo de convertirse en un lujo que pocos puedan pagar.
“Aumentó un poco el precio pero la verdad no nos sale pero el chiste es mantenernos a ver hasta donde llegamos yo lo que no quiero es subirla porque en un pueblo es más barato todo en una ciudad como Hermosillo Obregón es otra cosa, es más caro todo pero aquí tratamos de mantener el mejor precio que podamos con la gente”
Para éxodo radio, Columba Chávez
