Su nombre es Santiago Caamal Be. Tiene 32 años, es originario de Quintana Roo… y acaba de recorrer todo México con la Virgen de Guadalupe a cuestas.
Dice que la Virgen lo protegió en cada kilómetro… y que cada pedalada fue una forma de agradecerle por un milagro: la recuperación de su madre.
“Es una manda de agradecimiento porque hace dos años mi mamá sufrió un accidente , me pidieron mucho dinero para su operación, yo soy peregrino desde hace muchos años, siempre he hecho estas mandas pero nunca le había pedido nada a la virgen, hasta que un día le pasó eso a mi mamá y yo sé lo pedí y ella intercedió por mi, por mi mamá con su hijo y gracias a Dios mi mamá ahorita está bien sin que la operaran”
La figura de la Virgen pesa 40 kilos. Al principio, no era tanto. Pero conforme avanzaba el camino, la gente comenzó a dejarle ofrendas, peticiones, agradecimientos. Cada objeto que cuelga de ella, lleva una historia.
“Sabemos los peregrinos cómo se sufre cuando pasé por aquí hace como 3 meses no tenía nada, solo traía a la virgen pero la gente le empezó a poner listones y todo eso y ahorita viene muy arropada”
En Cajeme, donde hoy descansa antes de seguir su regreso a casa, lo esperaban Carmen y su hijo. Llevaban días soñando con conocerlo… y sobre todo, con ver a la Virgen.
Cuando la tuvieron frente a ellos, se desmoronaron en lágrimas. Carmen le había pedido a la Virgen por la salud de su hijo. Y verla ahí, tan cerca, fue —dice— una respuesta al alma.
“Porque yo le tengo mucha fe y porque a mi hijo lo van a operar tengo muchas cosas que pasan por mi mente pero yo tengo fe en ella que ella va a hacer todo por mi hijo”
Santiago cumplió su promesa el pasado 28 de agosto, el día de su cumpleaños. Aquel día llegó a Cabo San Lucas… agradeció frente al mar y lloró. No de cansancio, sino de alivio
“Me recibieron impresionantemente la verdad es que nunca pensé que iba a haber tanta gente que hasta mis lagrimas salieron de lo emocionado que estaba, me arrodillé, lloré, porque gracias a toda la gente que me apoyó en el camino”
Hoy, mientras se alista para volver a su tierra, Santiago lleva consigo 40 kilos de fe, miles de historias y el amor de toda la gente que tocó en su camino. Esta vez, de regreso a casa. Y aunque la ruta sea larga, su corazón ya cumplió la promesa.
Para éxodo radio, Columba Chávez
