PAN DE TESIA: UNA TRADICIÓN QUE ENFRENTA EL CALOR Y EL ALZA DE INSUMOS

Afuera, el calor de Sonora no da tregua. Pero aquí, a unos metros de la carretera, el calor es todavía mayor.

Porque para preparar el tradicional pan de Tesia, Doña Sole no solo tiene que soportar las altas temperaturas del verano también tiene que acercarse todos los días al fuego de un horno de barro.

Soledad Ayala Gocobachi tiene 63 años y junto a sus dos hermanas mantiene vivo un oficio que aprendieron de su abuela y que, de acuerdo con la familia, tiene cerca de 100 años de tradición en Tesia.

“Hacemos empanadas de calabaza, piloncillo, piña, semitas de trigo, de jamon y de cajeta, somos tres panaderas, somos hermanas, desde que abrimos los ojos veíamos a mi abuelita hacer pan”

Las tres cada una en su punto de venta, son las únicas que actualmente venden este pan a la orilla de la carretera.

Pero mantener esta tradición también significa enfrentar los cambios que han golpeado el bolsillo.

Los insumos han aumentado hasta un 50 por ciento por lo que tuvieron que ajustar el precio.

Y cuando los precios suben, también cambia la cantidad de personas que llegan buscando el tradicional pan.

Pero hay otro enemigo que aparece cada verano: el calor.

En una buena temporada pueden hornear hasta cuatro días por semana.

“Cuando es tiempo de calor baja, por el calor no sale mucha gente, no pues ahorita yo ya ni siento el cansancio ni el calor porque ya se, ya le entiendo”

“por eso antes dábamos el pan a 3x$20 ahorita damos parejo a $10 el de jamón y cajeta lo dábamos a $10 siempre, y ahora todo lo pusimos en $10, si nos ha afectado por ejemplo este día amasaba 15 y ahorita amasé 12, para ver qué pasa”

Sus principales clientes son quienes pasan por la zona durante sus paseos y hacen una parada para llevarse un poco de este sabor que ha acompañado a generaciones.

Y aunque hoy producir cuesta más y en verano le compra menos, Doña Sole sigue encendiendo el horno.

Para Éxodo radio, Columba Chávez