La historia de la talabartería en Masiaca comenzó con la curiosidad de un hombre que, durante uno de sus viajes, descubrió un oficio que hasta entonces era poco conocido en la comunidad.
Se trata del abuelo de Benjamín Zazueta, quien originalmente elaboraba suaderos para caballo utilizando fibra de maguey.
“el primero que curtió cuero en Masiaca fue mi abuelo. Muchos años vamos en la sexta generación de talabarteros. Fíjate que mi abuelo viajaba mucho para Sinaloa. Él vendía artesanía también, pero de fibra de maguey, de mezcal. Suaderos para el caballo y vio las curtidurías y se interesó. Y como era primo hermano del general Román Yocupicio, Román Yocupicio, el general era de Masiaca, y le metió la idea de que trajera que fuera a la Escuela de Cruz Galvez y trajera a unos curtidores, porque ahí enseñaban. Era una escuela de artes y oficios enseñaban panadería, carpintería y había curtidores y ahí se trajo tres muchachos a que curtieran en Masiaca y enseñaran a sus hijos, o sea a mi papá. Y sí, y hasta la fecha seguimos ese legado de ese aprendizaje de esa gente”
Así comenzó una tradición que con el paso de las generaciones terminó convirtiéndose en parte de la identidad de esta comunidad.
En aquellos primeros años, el curtido se realizaba con materiales y herramientas muy básicos, con el tiempo, los procesos fueron mejorando y los artesanos fueron perfeccionando las técnicas para trabajar la vaqueta.
“Antes se curtía con cáscara de guamuchil, con cáscara de mauto, se rendía como comida para los puercos, y ahora no, ahorita estamos evolucionando y se curte aunque Siguen las tradiciones, en pilas todavía pero ahora se curte con quebracho, con mimosa, se rinde con ácido sulfúrico, con sal, pero todavía en pilas”
Pero hay algo que no ha cambiado: la enseñanza de una generación a otra.
Actualmente, los propios artesanos buscan que niñas y niños de Masiaca conozcan y aprendan el arte de la curtiduría y la talabartería, para evitar que este oficio se pierda.
“La familia de nosotros sí se interesa, se toman de ejemplo que ven que nosotros hacemos esto y pues ya no vamos a los campos, no andamos sufriendo y viajamos mucho, que se nos invita a participar en eventos. Por ejemplo, a mí se me ha invitado y he participado en Los Pinos, últimamente estuve en Yucatán, estuve en la Universidad de Chapingo y los niños por ese lado como que quieren decir: Yo también quisiera conocer allá y quiero hacer artesanías”
Lo que inició con la curiosidad de un hombre durante un viaje, hoy forma parte de la identidad artesanal de Masiaca.
Una tradición que llegó desde Hermosillo y que, generación tras generación, se ha quedado en las manos de su gente.
Para Éxodo radio, Columba Chávez
